viernes, 19 de septiembre de 2008

XL

Hasta la primera timidez
de la mañana
hemos buscado la razón
entre los vasos y tazas multicolores
dejándole
una trinchera a la nostalgia.
No tienes la culpa.
Ni yo.
Ni los otros.
Es que el centro mismo
de la palabra
late en una malla de cristal
y quién sabe
por qué se nos ha roto.
Vamos. Ha vuelto a llover.
Ya sé que es triste
la madrugada con lluvia
y sin nosotros.
Siempre será mejor
que recuperemos la voz
para cantar,
Sobre el hambre de las almas
ya nadie se pregunta.

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