viernes, 19 de septiembre de 2008

XXXVIII

De repente y tarde
les quitamos
plumas a las palabras
y nos miramos
a los ojos.

XXXIX

Al alba
se nos van a romper en los labios
las palabras que nos hemos dicho
y las que no dijimos.
Con el paso del tiempo
que no deja de pasar
al costado del fuego,
se nos romperán también
las lágrimas.

La tierra es redonda.

XL

Hasta la primera timidez
de la mañana
hemos buscado la razón
entre los vasos y tazas multicolores
dejándole
una trinchera a la nostalgia.
No tienes la culpa.
Ni yo.
Ni los otros.
Es que el centro mismo
de la palabra
late en una malla de cristal
y quién sabe
por qué se nos ha roto.
Vamos. Ha vuelto a llover.
Ya sé que es triste
la madrugada con lluvia
y sin nosotros.
Siempre será mejor
que recuperemos la voz
para cantar,
Sobre el hambre de las almas
ya nadie se pregunta.